Nuestra labor está orientada a identificar las principales necesidades y causas que sufren los municipios más pobres del país.
Visión Mundial orienta su trabajo para lograr un impacto en la niñez y adolescencia. Basado en el desarrollo evolutivo de la niñez, iniciando el cuidado y salud de la mujer embarazada, y acompañando a la niñez hasta llegar a ser jóvenes con opciones de establecerse en su territorio y de tener expectativas de vida.
Para que esto sea posible trabajamos con socios locales, para asegurar el desarrollo sostenible del bienestar de la niñez más vulnerable, sus familias y comunidades.
Trabajamos en los municipios más pobres de El Salvador; identificando las principales necesidades y causas de éstos. Se define y diseña un plan multianual de desarrollo del territorio, en conjunto con los socios locales, e instala en la comunidad un Programa donde se desarrollan proyectos de acuerdo a las edades de los niños.
Visión Mundial El Salvador, enfatiza su trabajo en: salud y nutrición; educación; VIH y Sida; salud reproductiva; agua y saneamiento; calentamiento global y medio ambiente. Integran a estos sectores competencias para la vida, dividido en tres componentes: Habilidades para la vida; medios de vida; y liderazgo y autogestión. Las áreas de prevención y atención a emergencias; incidencia y justicia a favor de la niñez; y desarrollo transformador, son constantes y se reflejan en todos los proyectos de Visión Mundial.
Contribuimos al desarrollo integral de los niños y las niñas en su primera infancia, con el propósito de romper los círculos de enfermedad e inequidad.
Procuramos que los niños y las niñas reciban el cuidado de sus progenitores y cuidadores; favoreciendo a su buen desarrollo biológico, cognitivo, espiritual, social y cultural.
Son grupos liderados por una madre guía que instruye a un grupo de 10 madres o cuidadores de niños menores de cinco años, para que los niños y niñas obtengan la salud y nutrición adecuada, empezando por sus hogares.
Se incluyen a mujeres embarazadas, enfatizando el cuidado prenatal, salud de la madre y preparación para el nacimiento y cuido del bebé. Así atendiendo las necesidades de la niñez de 0 a 3 años de edad.
Las capacitaciones son talleres teórico-prácticos y periódicos, donde aprenden la importancia de la lactancia materna; higiene personal; manipulación de alimentos; inmunización; buena nutrición; desparasitación; inmunización; letrinización; agua segura; y saneamiento ambiental.
El tener acceso a alimentos es importante, por lo cual también reciben entrenamiento en agricultura, para la producción de huertos caseros y parcelas productoras; para la incorporación a la dieta de las familias.
Los CDIC son espacios educativos dirigidos al desarrollo integral de los niños y niñas de 3 a menores de 7 años; donde son preparados en educación pre-escolar y los dispone para su ingreso al primer grado; así contribuyendo a la disminución de la deserción y repitencia escolar.
Los componentes principales son la educación, salud y nutrición: fortaleciendo la educación bajo un enfoque de desarrollo de habilidades para la vida, tales como la comunicación, identidad, autoestima, auto protección, resiliencia y otros temas basados en valores morales y espirituales; bajo un entorno recreativo y lúdico.
Los estudiantes de los CDIC, desarrollan habilidades y destrezas cognitivas, motoras, sociales y espirituales. Además de atender las necesidades educativas, estos centros cuentan con un programa de nutrición a través de refrigerios diarios y provee materiales educativos y lúdicos para el desarrollo de la imaginación y creatividad.
Los procesos de enseñanza y aprendizaje son desarrollados por una red de educadores voluntarios capacitados metódicamente. Los CDIC son de carácter comunitario; apoyados por las familias y miembros de la comunidad de los niños y niñas.
Contribuimos al empoderamiento y desarrollo integral de la niñez, adolescencia y juventud entre los 7 y 20 años. Les facilitamos el acceso a la educación básica y los formamos para que sean agentes de transformación e incidencia en sus comunidades.
Los niños, niñas, adolescentes y jóvenes despliegan conocimientos, actitudes y prácticas de convivencia que les permiten ser escuchados, tomar decisiones, tener visión de futuro y los habilita para enfrentar la vida.
Son grupos de niñas y niños, de 7 a 12 años, que reciben refuerzo en lenguaje y matemática y habilidades para la vida. Los clubes contribuyen para que la niñez permanezca en la escuela y finalicen los grados de educación básica. Los grupos se reúnen después de su clases; contribuyendo a la prevención de violencia al estar en un ambiente sano y seguro. Los cursos a impartir son basados en la necesidad de la comunidad donde se desarrollan; para promover la participación comunitaria y la sostenibilidad.
Se ejecutan a través de refuerzo escolar; desarrollo de habilidades para la vida; libre expresión en arte, cultura y deportes y participación comunitaria.
Son grupos de jóvenes y adolescentes, con quienes desarrollamos y potenciamos habilidades que facilitan la organización, participación y la gestión individual y comunitaria.
Los adolescentes y jóvenes se reúnen libremente, en un ambiente que les permite desarrollar un proyecto de vida relacionado con su comunidad, ser escuchados, tomar decisiones, tener visión de futuro y los habilita para enfrentar la etapa adulta.
Los temas a desarrollar incluyen: autoestima, el cuido de sí mismos, de otros y el del medio ambiente; pensamiento crítico; responsabilidad social; y el desarrollo económico. Además se promueve la educación y prevención en los temas de salud reproductiva, VIH y SIDA. Por otra parte, la práctica de buena nutrición es implementada por medio de capacitación agrícola; producción de parcelas, huertos caseros y granjas, los productos de estos luego son utilizados para consumo de sus familias o para el comercio de los excedentes.
Trabajamos las capacidades de las familias y comunidades, para que estos alcancen un desarrollo transformador que influya positivamente el entorno y formación integral de la niñez y la adolescencia.
Las familias son apoyadas para que hagan una mejora sustancial en la agricultura. Acompañamos a los productores a implementar una agricultura limpia y orgánica, diversificada, hecha con los insumos disponibles en la comunidad, de bajo costo y no dañina al medio ambiente. Son líderes productores promotores, quienes capacitan en técnicas agrícolas para que las familias transfieran sus conocimientos y prácticas a sus vecinos; así mejorando los niveles de producción, diversificación y sostenibilidad de sus actividades agro-productoras.
Galería Fotográfica de Familias y Asociaciones Agro-Productoras
Son conformados por representantes de distintas Organizaciones Gubernamentales y No Gubernamentales; escuelas; alcaldías; iglesias; organizaciones de bases comunitarias; organizaciones juveniles y pequeños negocios comunitarios. Estos se reúnen en espacios de participación, de diálogo y proposición de alternativas para incidir a favor del cumplimiento de los derechos de la niñez y adolescencia.
Son organizaciones conformadas por personas naturales y en algunos casos jurídicos, que actúan en la gestión y ejecución de planes, programas, proyectos, estrategias y políticas para el desarrollo, bienestar económico, social, cultural, jurídico y ambiental de las comunidades; influyendo positivamente para que los niños, niñas y sus familias sean agentes de transformación.
Están integradas por miembros elegidos por las comunidades donde funcionan sistemas de agua rurales; ellos se encargan del mantenimiento y administración de los sistemas. Las comunidades gestionan el recurso hídrico para el acceso al agua potable y al saneamiento básico ambiental. Visión Mundial junto a comunidades trabajan 4 componentes: aprovechamiento del recurso hídrico, fortalecimiento organizacional, saneamiento básico y conciencia socio ambiental.
En estos comités se planea, aplican políticas, estrategias, instrumentos y medidas orientadas a reducir, prever y responder a los fenómenos que ponen en riesgo a la población, bienes, servicios y el ambiente. Aquí, las comunidades aprenden sobre organización de comités locales de emergencia; elaboración de planes de preparación ante desastres; construcción y realización de obras de mitigación y coordinación; capacitación a poblaciones en el manejo de riesgos físicos y ambientales; y construcción de resiliencia humana, familiar y comunitaria.